Reseña de Belle and Sebastian 7/10/2010

 

El pasado 7 de octubre, será una fecha que permanecerá en nuestra memoria como el día en el que el frío escocés, se tornaría en total calidez y alegría de la mano de Stuart
Murdoch y sus secuaces. Belle and Sebastian, una banda ya mítica desde el lanzamiento de un conjunto de piezas poéticas intitulada “Tigermilk”, el cual en lugar de relatarnos anécdotas y contarnos historias mediante sus letras, parece describir nuestra vida propia y aconsejarnos mediante ellas, se presentaría por vez primera en México (para colmo de quienes compraron su boleto con demasiada anticipación).

Muchos de nosotros nunca imaginamos siquiera el presenciar en vivo a una banda de este nivel, y mucho menos acompañada de otra pandilla de escoceses de gran renombre  como lo son The Vaselines. La noche comenzó cerca de las 8:40, momento en el que saldrían al escenario un cuarteto de personajes quienes nos obsequiarían un viaje de ida y vuelta a los 90’s, pasando del grunge al pop, coqueteando con el shoegaze. Los Vaselines si bien son una banda con una posición más que envidiable, en vivo (la verdad sea dicha), no tienen mucha energía, sí, sus canciones suenan impecables y definitivamente obligan a prestarles atención, sin embargo; no tienen demasiada interacción, ya sea con el público, ya sea entre ellos.
Cerca de 1 hora de guitarras energéticas, suavizadas por la melodiosa voz de Frances Mckee, nos hicieron recordar que el sonido de bandas como Nirvana, The Breeders e incluso las mas recientes Dum Dum Girls entre muchas otras, ya había sido forjado con maestría en Escocia tiempo antes.

Tras una tanda de éxitos como “Molly’s Lips”, “Jesus wants me for a Sunbeam” y “The day i was a horse”, The Vaselines, se despidieron con mucha gratitud y respeto (y sin encore), para así dejarnos con una espera de aproximadamente 20 insoportables minutos, que nos separaban de Stuart, Stevie y su séquito de músicos, dispuestos a accionar cada gota de nostalgia y alegría existente en nuestros cuerpos. 20 minutos en los cuales era inevitable pensar con que canción abrirían su acto. Personalmente rogaba por que la primer canción, que tocasen en México fuera “A century of fakers” (ya lo había representado todo mentalmente, e incluso podía preveer mi reacción) sin embargo al momento en que saliera todo el arsenal de músicos y al distinguir las primeras notas, caí en cuenta (algo decepcionado) de que interpretaban “i didn’t see it coming”, no había mas que resignarse y disfrutar.

Un elegantísimo Stuart Murdoch se aproximaba al micrófono, mientras el resto de la banda hacía lo propio con gran habilidad, demostrando por qué Belle and Sebastian es ya una agrupación obligada en el catálogo de un sinfín de personas amantes de la música.
Seguiría “I’m a Cuckoo”, activando una oleada de baile, canto y frenesí en el público,
mientras un acalorado Stuart se ponía más cómodo, despojándose de su ajustado blazer, bufanda y gafas, para así darnos una valiosa lección de baile y desmentir su aparente timidez. Afirmando ser un Showman excepcional, dotado de una simpatía nata, una humildad y talento enormes, mostrando un gran dinamismo y buscando a cada instante la interacción con el público.

Una excelente versión de “Step into my office baby” nos reiteraba una velada inolvidable a manos de Belle and Sebastian, quienes nos seguían haciendo disfrutar con temas como “Sukie in the graveyard”, “If you find yourself caught in love”, “I want the world to stop” y una muy emotiva interpretación de “Piazza New York catcher” en la voz de un arrodillado Stuart quien a la menor provocación se acercaba al público, regalando sonrisas, besos e incluso 3 pelotas afelpadas con las firmas de cada integrante de la banda, las cuales hubiesen sido para tres afortunados niños (si los hubiese habido).

Algunas simpáticas pausas a manos de Stevie Jackson, quién se esforzaba sobremanera para decir algunas palabras en español, daban momentos de sosiego en un ya repleto salón.
Stevie hecho un manojo de nervios, solicitaba la participación del público en algunas
canciones, mientras de manera compulsiva rasgaba las cuerdas de su guitarra, bailando tímidamente al compás.

Una versión larguísima de “The boy with the arab strap”, “Write about love” y las clásicas “Dog on Wheels”, “Get me away from here i’m dying” y una “Like Dylan in the movies” sonaron en un ya agonizante show enchinando la piel de todo fan y desprendiendo lágrimas de algunos ojos, al hacer uso magistral del trío de cuerdas que acompañaba a la banda y de los innumerables instrumentos con los que contaban, al acompañar las peculiares voces de Stuart, Stevie y Sarah.

En el momento menos esperado, nos dimos cuenta que Belle and sebastian se despedía con una reverencia y ovaciones al unísono, sólo para regresar minutos después a complacernos con “The State I am in” ante un publico al borde del éxtasis y un ya cansado Stevie.

Con “me and the major” el show llegó a su fin, Belle and sebastian salía del escenario, con grandes sonrisas
en sus rostros, y muestras de una absoluta gratitud y respeto, dejando a los asistentes un muy buen sabor y una nostalgia inmediata al recordar lo acontecido apenas hora y media antes, arrastrando por inercia los pies hacia la salida del lugar, ansiosos por revisar los souvenirs y llevar algo que reforzara el recuerdo de una noche maravillosa.

Por: Eddie Yorba

 

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